Reduzca el estomago de sus hijos ¿la nueva tendencia frente a las transnacionales?

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Confieso no ser el correista más acérrimo, pero cuando el primer mandatario ecuatoriano afirmó que “el mundo es una gran hipocresía” coincidí totalmente con él.

Terminé de convencerme de esta gran hipocresía cuando leí una noticia titulada Operaciones de reducción de estómago como alternativa contra la obesidad infantil, en este reportaje se expresa la preocupación de los galenos ante el crecimiento de entre un cuarto y un tercio de los niños que sufren de sobrepeso entre 2008 y 2010.

Pero no fue esa estadística lo que más me llamó la atención, en realidad lo que me impulsó a escribir esta opinión fue esta frase: “Las operaciones de reducción de estómago en niños pueden ser una de las únicas salidas para atajar la creciente obesidad infantil según los expertos médicos que participaron este lunes en la segunda jornada del Cuarto Congreso Mundial de Cirugía Infantil que se celebra desde ayer en Berlín.”

Parece que cada vez que se presenta un problema social, siempre apuntamos al ciudadano común, él es el monstruo que no sabe cuidar a sus hijos y por ende a su corta edad debe someterlos a una operación de reducción de estomago, y de paso dejar unos cuantos dólares en manos de las empresas de salud.

Probablemente no tenga la sapiencia de los galenos reunidos en Berlín, pero tengo dos dedos de frente para preguntarme ¿no sería mejor atacar a quienes en realidad están ocasionando esta epidemia de gordura? Porqué mejor no se toca a las empresas que nos envenenan sin el menor remordimiento.

Es sorprendente el nivel de afectación que le genera a un ser humano consumir comidas tan populares como, por ejemplo, los nuggets de pollo, que en realidad de pollo tienen poco, o al menos de sus partes que estamos acostumbrados consumir.

Estos manjares de la cultura occidental, según detalla un reciente estudio, en realidad no son jugosas pechugas de pollo como muchos incautos lo consideran, en realidad los nuggets contienen sólo un 40 o un 50% de carne, mayoritariamente están compuestos de tejido muscular, grasa, piel, órganos internos del pollo, cartílagos y huesos, mezclados con alto contenido de grasa, sal y azúcar.

Las deliciosas hamburguesas de McDonalds no se quedan atrás, el estudio “Happy Meal Project” (que empezó en el 2010) de la fotógrafa Sally Davis demostró como una apetecible hamburguesa de la cadena del payasito feliz pasó más de 1000 días sin descomponerse. La comida de mamá no dura un día fuera de la heladera sin dañarse, ¿algo malo pasa, o no?
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Quizás el estudio más radical frente a la comida chatarra es el documental “engórdame” donde un ciudadano pasa varios días consumiendo exclusivamente alimentos de la cadena McDonalds, documentando el deterioro en su salud.

Pero no solo son las cadenas de comidas rápidas las involucradas, las grandes transnacionales, incluso algunas tan felices como Coca Cola, también llevan una importante tajada en esta pandemia.

México vive su propia Coca-Colización, es el país donde más refrescos gaseosos se venden en el mundo, a costa de tener a la diabetes como la primera causa de muerte entre los mexicanos, y que sus fuentes de agua natural se sequen rápidamente para llenar los bolsillos de los propietarios de la transnacional. ¿Tendrá algo que ver la “chispa de la vida” en la muerte de miles de seres humanos más azucarados que una dona?

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Y qué decir de los alimentos para niños, azucarados cereales cuya imagen es un tigre atlético y fornido, o adictivas galletas “las favoritas de América” llenas de grasa y azúcar.

¿Publicidad engañosa? Desde luego, pero poco o nada se hace frente a aquello, pues nadie querrá perderse una jugosa tajada de publicidad embarrada de una falsa responsabilidad social.

Pese a todas estas aberraciones cometidas por algunas de las grandes empresas que nos proveen de “alimento” el culpable es usted gordo falto de voluntad. Así que como usted es un pobre diablo incapaz de competir contra millones de dólares invertidos en publicidad por parte de las transnacionales, empiece a ahorrar para ponerle grapas al estomago de sus también obesos hijos, porque a las transnacionales nadie las toca, seguirán engordándonos y envenenándonos.

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2 thoughts on “Reduzca el estomago de sus hijos ¿la nueva tendencia frente a las transnacionales?

  1. Seria bueno etiquetar todos los alimentos, diciendo su composicion y el peligro de su consumo. Deberia ser obligatorio como en las cajetillas de tabaco, al menos quien coma o beba sepa las consecuencias.No hay que olvidar que casi todo el 3º mundo, come lo que puede y no lo quiere o debe.Si los pocos muy ricos de este planeta no ayudan a que todos comamos y vivamos de forma correcta, llegara el dia que nadie trabajara para ellos, nadie consumira para ellos y a pesar del armamento que poseen seran aplastados por tanto ser humano que se muere de hambre.

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