Comentarios sobre documental El Diario de Agustín

Estimado lector, comparto con usted algunas apreciaciones sobre el documental chileno el Diario de Agustín, donde se recoge parte de la relación entre el diario El Mercurio de Chile, y la dictadura de Augusto Pinochet.

1.- NUNCA SOLOS

Ninguna institución, incluyendo a los medios de comunicación, puede por sí sola implementar una ideología. El accionar de El Mercurio es un claro ejemplo de cómo los medios de comunicación hegemónicos no actúan solos, sino que lo hacen de la mano con otros actores que manejan una agenda similar, muchas veces oculta, que manipula y construye un imaginario colectivo pseudoreal.

¿Qué intereses esconden? ¿En verdad los Estados son soberanos, o la influencia geopolítica subordina y controla?

En coherencia con esto, Manuel Castells, afirma con mucha lucidez, que los medios de comunicación “no son el cuarto poder, son mucho más importantes: son el espacio donde se crea el poder.” Y esto se hace generando plataformas de comunicación y produciendo mensajes en consonancia con intereses específicos.

Los 70, una época donde los avances tecnológicos todavía no arrebataban a las instituciones mediáticas esa exclusividad de informar a las sociedades, permitió que el romance El Mercurio-Pinochet sea macabramente exitoso, y esto nos lleva a nuestro segundo punto.

2.- 30 AÑOS DE SILENCIO

¿Cómo pudimos vivir 30 años de silencio? Se preguntaba un presidente chileno, este silencio se genera cuando esa enorme responsabilidad de contar la historia, como se ufanaba diario el Mercurio en muchas de sus portadas, (aunque de a ratos lo que hacían era malcontar, o inventar) está en manos de pocos medios de comunicación.

¿Cómo contrarrestar esta hegemonía de cierta prensa que responde a intereses particulares? Dándole voz a los diferentes sectores. En Ecuador ya se ha dado un paso muy importante al establecer en la Ley de Comunicación la distribución equitativa de frecuencias, nos corresponde ahora incentivar a las comunidades rurales, sectores urbano marginales, pescadores, instituciones públicas, a hacer uso de este derecho que fortalece la democracia.

3.- SIN RESPONSABILIDADES

Pese a que afirmar mediante titulares que “La historia pasa a través del Mercurio” o “100 años imprimiendo la historia” debería otorgarle a estas empresas, al menos una mínima responsabilidad social, parece que en muchas ocasiones no están dispuestos a aceptarla.

El diario chileno se autodefine como un REFERENTE nacional. Pero ¿qué es ser referente? algunos de los cabecillas de las barras bravas argentinas, grupos violentos asociados a equipos de fútbol,  rehúsan ser llamados líderes, dirigentes, o jefes, se hacen llamar REFERENTES, como lo documentó el periodista español Jon Sistiaga. Y es que el ser referente implica tener todos los privilegios que aspira un jefe barra brava, incluyendo una clara autoridad; pero es una palabra, que al mismo tiempo le permite evadir responsabilidades, o al menos así se esperaría. Hay mucha diferencia entre un jefe barra brava y un medio hegemónico, pero parece que a muchos de ellos les gusta viajar bien sin pagar boleto.

¿Cuántos actores sociales, incluyendo la prensa, han sido coautores o cómplices de hechos importantes de la historia, sin asumir responsabilidad alguna, siendo simplemente referentes?

4.- LOS QUE RESISTEN

Voy a referirme a los medios de comunicación que resisten. Ciertamente el ascenso de una dictadura como la de Pinochet que cerró medios y desapareció periodistas cortó en primera instancia toda posibilidad de resistencia. Sin embargo con el pasar del tiempo, algunos medios empezaron a surgir o a tomar partido en contra del poder, la revista solidaridad, radio Cooperativa, o los periódicos Fuerte Mapocho y la Época, cuestionaron a la dictadura, principalmente durante sus últimos años.

Curiosamente, al poco tiempo de haberse hecho a un lado la dictadura, estos dos últimos periódicos, los más frontales en la crítica contra el Gobierno, dejaron de circular por fuertes problemas económicos. El cierre de los medios que hicieron frente a la dictadura, y en contraste, el mantenimiento de aquellos que la solaparon durante años, no tiene otra lectura: En muchos aspectos, el sistema en Chile sigue vigente.

Y es que enfrentar estos poderes, demanda un enorme riesgo, que pocos políticos están dispuestos a asumir. Recordemos la enorme campaña que se desató en los meses previos a la aprobación de la Ley Orgánica de Comunicación, que mucho antes de ver la luz, ya había sido bautizada como Ley mordaza. Y retrocedamos un poco más para no centrarnos en el actual ambiente político, cuando los representantes de los medios hegemónicos asociaban sin tapujos a las radios comunitarias con los movimientos subversivos.

5.- PERO Y… ¿EL MIEDO?

Sin lugar a dudas la cruenta dictadura de Pinochet debió asustar a más de un periodista, ya que el miedo es algo muy humano que incide en los periodistas como en cualquier otra persona.

diario3 El miedo pudo haber llevado a silenciar a muchos periodistas y medios chilenos, eso es indudable; sin embargo, existen hechos críticos que no pueden ser justificados bajo esta perturbación. ¿Qué hay del montaje de los 119 puede justificarse bajo el miedo?, ¿Aplicaría el miedo en el enmarcamiento de la noticia de la mujer “hermosa y joven” asesinada en un lugar “frecuentado por parejas”? seguramente tras aquellos montajes mediáticos hay algo más que un simple temor.

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